Nuestra Filosofía

Educar es una responsabilidad grande, pero es nuestra elección por vocación. Quienes escogemos ser maestros, trabajar con niños y con jóvenes, tenemos una gran responsabilidad: moldeamos con un granito de arena el futuro.

Somos idealistas, despertamos cada día pensando cómo inspirar la alegría del conocimiento en las mentes de nuestros pupilos. Tenemos la meta de fortalecer, a través de nuestro trabajo tesonero y de nuestra presencia positiva, los sueños que albergan las almas de estos niños y jóvenes, con el ideal de que algún día esos sueños se conviertan en realidad.

Tenemos la visión de que el futuro será mejor que el presente y ejercemos la noble tarea de ser maestros en la certeza de que la educación es la única herramienta que puede producir el cambio verdadero. Resulta un proceso largo y difícil, por lo que a diario nos armamos de paciencia y amor.

Nuestra gran responsabilidad es que la vida de cada niño, de cada joven que pasa por nuestras manos, debe ser mejor por haber sido tocado por nosotros. Para enseñar bien hay que sentir pasión por lo enseñado. Así los estudiantes, al percibir esta pasión, disfrutan y se enamoran del aprendizaje y de los conocimientos. Pero educar no se queda ahí, en enseñar conocimientos de una u otra ciencia, demostrar cálculos de mayor o menor complejidad, recitar acontecimientos históricos, o enseñar a elaborar buenas producciones escritas. Educar es darle un sentido profundo a todo esto, buscando la mejoría, no solo del individuo que educamos, sino de todos los que le rodean y rodearán, mediante una formación moral que inculque la práctica del bien, un afán por hacer lo correcto, el aprecio y respeto por los demás y por el medio ambiente.

Ser maestro es tener una ocupación ardua e importante, que debe ser ejercida con conciencia. Es una vocación que requiere de mucha fuerza interior, de constantes reflexiones, y hasta de cierta valentía para enfrentar la realidad de que el mundo y la humanidad no son como deberían ser, y de que tenemos que trabajar fuerte para mejorarlos por e1 bien de todos: Por nuestros jóvenes, por nuestros niños, por nuestros hijos...


“Enseñar es una labor de amor”

En el Colegio Luis Muñoz Rivera trabajamos para que consistentemente nuestra institución ofrezca un ambiente para nuestros niños y jóvenes que inspire alegría por el aprendizaje, reconozca el esfuerzo académico, forme una sólida disciplina interior, arraigue una actitud positiva hacia el trabajo, provoque criticidad científica, utilice las nuevas herramientas propias de los tiempos en que vivimos, preste servicios a la comunidad, practique y enseñe el respeto hacia los demás y hacia el medio ambiente, promueva el disfrute de un buen espíritu deportivo y potencie los talentos individuales.

La formación moral y en valores es parte esencial de nuestro trabajo. Nuestra meta es educar hacia la sociabilidad y hacia el crecimiento personal continuo en búsqueda de un mundo mejor y haciendo realidad en cada uno de nuestros egresados el lema del Colegio: “Hacia la cumbre”.